21 de marzo de 2017

En las características del suelo buscan el origen de las inundaciones

Una investigación sobre cómo afecta a la producción la presencia de suelos sódicos busca comprender el motivo de las últimas anegaciones en terrenos rurales de la provincia. El trabajo, dirigido por Elena Bonadeo, permitirá tomar decisiones sobre qué cultivar en estas zonas y cómo aumentar la productividad.

En cerca de 3 millones de hectáreas de la provincia de Córdoba se halló la presencia de suelos sódicos. Esta situación, que se manifiesta a distintas profundidades y presenta problemáticas a partir de los 25 centímetros, tiene una marcada presencia en las zonas del centro y el este provincial, donde están ubicadas Villa María y Villa Nueva. En este sector, este tipo de suelo es el que mayor superficie ocupa entremezclado con los terrenos más cultivables. En efecto, en el Departamento General San Martín se relevaron alrededor de 90 hectáreas con este panorama.

Los datos forman parte del marco general de un trabajo que realizan investigadores de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) en busca de caracterizar los suelos sódicos y, a través del cual, se analiza cómo se da la exploración de raíces en estas tierras. Esta temática, que es indagada en distintos lugares del mundo, tiene como objetivo generar información y proponer con los resultados “una ayuda para quienes deben tomar decisiones sobre la producción y el uso adecuado del suelo, los sectores agropecuarios, ganaderos, municipios e incluso el gobierno provincial”, adelantó la directora del proyecto, Elena Bonadeo.

La importancia de dar respuestas al sector productivo regional está relacionada a que, si bien en otros lugares del mundo hay suelos con estas características e investigaciones sobre el tema, la extrapolación de información no siempre se puede hacer “tal cual se hizo” en el lugar de origen. “Para solucionar nuestros problemas debemos estudiar nuestros suelos, con sus climas, sus cultivos y los sistemas de producción. De ahí surge la necesidad de generar información local, porque esta investigación busca comprender cómo funcionan estos suelos, y aconsejar el uso más correcto del mismo”, aseguró la investigadora.

Suelos sódicos

Los suelos en general tienen determinadas características. Entre ellas, algunos poseen exceso de sales o de sodio. Aquellos que en su solución tienen exceso de sales producen mucho daño porque afectan la disponibilidad de agua, puede haber toxicidad o una alteración del ciclo de nutrientes. En tanto, los considerados sódicos son los que tuvieron un exceso de sal y, a través de un proceso de génesis, fueron perdiéndolas. Entonces, las sales con gran cantidad de sodio, al estar disueltas en el suelo, son arrastradas por el agua, “pero la materia orgánica que tiene la capacidad de retener a los nutrientes, retuvo el sodio en ciertos sectores del terreno”, explicó Bonadeo.

Según la investigadora, un suelo es considerado “normal” en sodio cuando éste no llega al 1 por ciento: “Pero, cuando el porcentaje supera el 15 por ciento estamos en presencia de un suelo sódico, no salino, porque la sal ya no está. Eso tiene un gran impacto en el comportamiento del terreno, ya que el sodio tiene la capacidad de hidratarse y hace que se altere toda la estructura formando microporos”.

Uno de los efectos que pueden generar los microporos es que el agua penetra muy despacio en la tierra y el suelo se anega. “Los campos de esta zona se inundan porque, de por sí, los suelos tienen esta característica de la baja porosidad y son suelos mal drenados. Eso genera, además de la anegación del terreno, que el agua se evapore en vez de servir para los cultivos y, en los años secos lo que sucede es que el suelo se pone excesivamente duro y restringe la exploración de raíces”, detalló.

Además, Bonadeo afirmó que “este tipo de suelos no son aptos para ciertos cultivos y son de bajo rendimiento, como por ejemplo para la producción de soja o maíz, pero sí son óptimos para producir pasturas como alfalfa o sorgo para silo que sirven para la producción lechera”.

Perfil de la investigadora

Elena Bonadeo es egresada de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Desde el 2000 vive en Villa María y da clases en ambas ciudades. Su investigación sobre este tipo de suelos comenzó por esa fecha. El proyecto específico en el que está trabajando actualmente es sobre el problema de la profundización de raíces ya sea por el exceso de agua o la dureza del terreno. Se pretende identificar las variables del suelo que afectan a la exploración de raíces.

Lidera un equipo de trabajo de docentes en Ingeniería Agronómica y de Estadística de Villa María y Río Cuarto. También hay interacción con el Inta Bell Ville lo que le permite estar cerca de los productores. Además hay estudiantes en su etapa de tesis y profesionales haciendo estudios de posgrado en el equipo de investigación

 

 

Fuente: Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas
            Secretaría de Comunicación Institucional
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