14 de julio de 2017

Cuatro mujeres fabrican trapos de piso con telares, gestionando su propio emprendimiento

Patricia, Tamara, Yamila y Natalia son jefas de hogar. Viven en barrio Los Olmos, tienen hijos a su cargo y hasta hace poco tiempo no tenían trabajo. Cuatro telares, aprendizaje y empeño lograron transformar sus realidades, y ahora producen 500 trapos de piso en una jornada.

Este emprendimiento fue posible por la articulación entre el municipio, a través del MuniCerca 6, AERCA y el Programa Capital Semilla, que permitió la adquisición de cuatro telares para la fabricación de los paños. Hoy, con la iniciativa en marcha y una importante producción, las cuatro integrantes trabajan en su constitución como cooperativa, para lo que eligieron el nombre Flor de Loto.

Las trabajadoras se muestran conformes con el giro que dio su realidad. “Significa mucho, es un sueño que tuvimos y pudimos concretar”, comentan. Y enseguida ponen el acento en lo que falta: “Tenemos que capacitarnos, estamos aprendiendo a caminar, pero antes estábamos sin trabajo”.

El sábado pasado, en un espacio del centro vecinal de barrio Los Olmos -donde instalaron los telares-, comenzaron a recibir capacitación y realizaron la puesta a punto de las máquinas, para poder mejorar la producción. El intendente Martín Gill estuvo presente y puntualizó que “es de a uno, en este caso hay cuatro jefas de familia, con hijos, que de esta manera pueden ganar su aporte con trabajo”.

Las emprendedoras fabrican poco más de un centenar de trapos por máquina en cada jornada. De esa producción, una parte ya está vendida a la firma que proveyó los telares, de manera que cuentan con un ingreso básico asegurado.

El desafío es ahora afianzarse y crecer. Para eso planean buscar nuevos mercados donde ubicar los trapos. Además, están estudiando diversificar la producción con mantas, cubrecamas y otros productos.

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